Cristhian
Manuel Gómez Solano
Universidad
Nacional Mayor de San Marcos
cris16ar@gmail.com
Resumen: Las investigaciones
paleoantropológicas que se han venido realizando, han hecho posible una mejor
comprensión de la evolución humana. Un gran aporte ha sido, sin duda, el
descubrimiento de un austrolopithecus afarensis infantil en la región de Dikika
por parte de un grupo de científicos encabezados por el doctor Zerenesay
Alemseged. Partiendo de que son los restos más completos hallados hasta el momento,
al menos de un homínido infantil, han permitido vislumbrar muchas
características de los austrolopithecus afarensis y específicamente el proceso
de bipedismo, sea este parcial o total, además de las características
primitivas correspondientes a la anatomía moderna del ser humano.
Palabras clave:
Paleoantropología, austrolopithecus afarensis, hominización, homínido.
Abstract: Paleoanthropological investigations that
have been done; have led to better understanding of human evolution. A great
contribution was undoubtedly the discovery of a child afarensis
austrolopithecus Dikika region, by a group of scientists led by Dr. Zerenesay
Alemseged, how were the remains and the specific characteristics of these are
in really interesting. Given that more complete remains are found so far, have
allowed many features glimpses austrolopithecus afarensis, specifically the
process of bipedalism, be it partial or total, and primitive features
corresponding to the modern human anatomy.
Keywords: Paleoanthropology, austrolopithecus
afarensis, humanization, hominid.
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Reconstrucción hecha por la National Geographic [1] |
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Cráneo de Selam, sujetada por su descubridor
Zeresenay Alemseged |
1.- ¿Quién es “Selam”?
Hasta
ahora se conocía la existencia del austrolopithecus afarensis por los famosos
restos de “Lucy” hallados en 1974, y que en su momento fueron denominados los
restos de la “abuela de la humanidad”. Tal vez sea por eso que, cuando hallado
este esqueleto de austrolopithecus afarensis infantil, se le bautizó como “la
hija de Lucy” a pesar de que los restos de Lucy son más recientes, al menos
cien mil años posteriores. Sin embargo esta no es la única denominación que ha
tenido estos restos, los investigadores apenas descubrieron a este
austrolopithecus afarensis le pusieron el nombre de “Selam”, que significa paz.
También se le llama “la niña de Dikika”, por ser este último el lugar en donde
se encontraron los restos, además que fue propuesto por su descubridor
Zeresenay Alemseged [2].
Selam,
como ya se dijo, es un austrolopithecus afarensis de la tribu “Hominini”, la
misma de nuestro género. Vendría a ser la transición entre la parte más antigua
de nuestra historia evolutiva: el Ardipithecus ramidus y el Género homo. Una
característica de los afarensis es su bipedismo o bipedismo parcial para otros,
su capacidad craneana sería de 375 a 550 centímetros cúbicos. Los afarensis
habrían vivido entre 3.9 y 3 M.A y lo hicieron en las mismas áreas geográficas
en las que se han encontrado los restos de los australopithecus anamensis,
tanto en Etiopía como en Kenya.
El
resto conocido como Selam fue encontrado en diciembre del año 2000 cuando los
paleoantropólogos hallaron dichos restos en un grueso y compacto estrato de
arenisca. Estudios posteriores le dieron una antigüedad de tres millones
trescientos mil años (3.3 M.A). A pesar de que se encontraron los restos en el
mencionado año, estos se dieron a conocer el año 2006 debido a las complicadas
circunstancias del descubrimiento como lo explica Zeresenay Alemseged:
“Cuando
encontramos el fósil, la cara estaba sólo parcialmente expuesta, y la mayoría
de las otras partes del cuerpo - incluyendo las clavículas, los omóplatos, al
menos 10 vértebras y las costillas estaban cubiertos por esta piedra arenisca
dura y muy compacta. La limpieza que llevó más de cinco años. Y También fuimos
cuatro temporadas de trabajo de campo sucesivos, pasando dos meses al año en
ese lugar - con más gente - para recuperar más del esqueleto. El resultado es
lo que hoy es el Australopithecus afarensis juvenil temprana y más completo
jamás encontrado.” [3]
Selam es un esqueleto parcial
juvenil y bien conservado de Australopithecus afarensis. El cráneo de la niña,
de aproximadamente tres años de edad, nos muestra que la mayoría de las características
en las especies son evidentes incluso en esta etapa temprana de desarrollo. El
hallazgo incluye muchos elementos esqueléticos desconocidos del registro
homínido del Plioceno, incluyendo un hueso hioides que tiene un mono africano.
El pie proporciona una clara evidencia de la locomoción bípeda, pero la
austrolopetecina tiene escápula larga y curvadas falanges manuales;
lo que plantea nuevas preguntas sobre la importancia del comportamiento arbóreo
en la locomoción del Austrolopithecus afarensis. Se sabe además que la
capacidad craneana de Selam es de 330 centímetros cúbicos, esto nos demuestra un crecimiento más prolongado [4]. En
capítulos más adelante se hablará sobre el debate existente acerca de estas
características físicas y su aporte a la paleoantropología.
Al parecer Selam murió víctima de
una inundación. Su cadáver pudo haber sido arrastrado por una crecida de aguas
y fue depositado a orillas de un lago cercano al actual río Awash; allí fue
cubierto rápidamente por sedimentos. Fue esto, justamente, lo que contribuyó
enormemente a que sus restos perduraran por tres
millones trescientos mil años [5].
Descripción física:
El hallazgo nos
presenta a un individuo joven. Se recuperó el cráneo y numerosos elementos del
esqueleto axial articulado en un bloque de matriz de arenisca y adicionales
partes post craneales se encontraron por separado. En cuanto se recuperó, el
cráneo carecía de la cobertura matriz a excepción del tercio medio facial,
hueso temporal y la base del cráneo; pero la mayor parte del post cráneo fue
cubierto por la matriz.
El cráneo está intacto, a
excepción de partes de la escama frontal y una parte significativa de los dos
parietales que se han separado. La parte posterior de la cabeza es ligeramente
distorsionada, empujando a la región de la nuca hacia adelante. La mandíbula es
completa y todavía está en articulación con el cráneo, pero se ha deslizado hacia
delante por unos pocos milímetros; así como las regiones supra orbitales
nasales en la misma dirección. Todos los dientes de leche se conservan, a
excepción del incisivo inferior izquierdo. El hueso hioides se conserva debajo
de la boca.
Los elementos post craneales
articulados en la piedra arenisca incluyen ambas escápulas y clavículas, las
vértebras cervicales y torácicas, las dos primeras vértebras lumbares y muchas
costillas. Estos elementos son desplazados desde sus posiciones anatómicas
originales y se comprimen superiormente debajo de la base craneal y el paladar.
Los elementos de las extremidades
se recuperaron por separado; estos consisten en un fragmento distal del húmero
derecho, una parte de la mano que contiene falanges proximales, intermedias y
distales junto con la falange proximal de un radio adyacente. Fémures y tibias
proximales incluyen porciones significativas de sus ejes, de los cuales
aproximadamente dos tercios se conserva y ambas rótulas están presentes. Los
extremos distales de la tibia izquierda y peroné, incluyendo sus epífisis no
fusionadas, todavía se articulan con la parte del pie. El pie carece de algunas
de sus falanges y los más distales extremos de los metatarsianos [6].
2.- La región del hallazgo
Los restos de Selam fueron
hallados en la región llamada Dikika, justo al otro lado del río Awash - en el
gran valle del Rift - donde también fueron hallados los restos de Lucy [7] así
como fósiles de otros homínidos. Cuando Zerenesay Alemseged comenzó sus
estudios en esa zona encontró restos de animales como elefantes, hipopótamos,
rinocerontes y antílopes; para después recién un 10 de diciembre del 2000
lograse encontrar el tan famoso resto.
El Proyecto de Investigación
Dikika llevó a cabo estudios y excavaciones en las tierras baldías que exponen
la era del Plioceno y sedimentos del Pleistoceno al sur del río Awash en
Etiopía; entre las localidades de los alrededores se encontraron homínidos en
Hadar, Gona y la región de Awash Medio.
El área del proyecto de
Investigación Dikika se encontraba al suroeste de la discontinuidad
Tendaho-Goba'ad, la cual separa dos regímenes tectónicos: el sureste de
propagación etíope, Sistema del Rift, y el noreste de propagación del sistema
Rift del Mar Rojo. Debido a que el área del proyecto de investigación expone la
totalidad de la Formación Hadar (3.8-2.9 millones de años de antigüedad) y la
Formación Busídima (2,7-0.6 millones de años), las observaciones de
la estructura local y estratigrafía permite la reconstrucción de la escala de
la cuenca tectónica e historia deposicional [8];
es decir, mediante estos estudios se pudo fechar la antigüedad de los restos.
Cabe destacar que en base de estos estudios se estableció que el ambiente en
que habitó Selam era muy diferente al suelo desértico que se observa hoy, se
habrían tratado de ambientes amplios y boscosos.
3. Importancia del hallazgo
Como ya se había dicho líneas
arriba, el gran aporte de este hallazgo al estudio paleoantropológico y al
conocimiento del desarrollo del hombre se debe a que se encontraron unos
vestigios casi completos, o los más completos, con esa antigüedad. El otro gran
aporte es que se trata del resto de un austrolopithecus infantil, siendo raros
los hallazgos de estos puesto que suelen ser muy frágiles y por ende son de
difícil conservación.
Los
estudios realizados al esqueleto de Selam, específicamente tomografías computarizadas
realizadas al cráneo de esta niña austrolopecina, nos muestran el desarrollo de
sus dientes y el tamaño de su cerebro. Sus primeros molares permanentes no
habían salido aún, por eso se calcula que el bebé tenía alrededor de tres años.
El volumen de su cerebro era de 330 cc, con estas características el fósil
ofrece indicios para pensar que quizá el desarrollo cerebral empezó a tomar más
tiempo, lo que conllevó a que las crías humanas tuvieran que volverse más
dependientes de sus progenitores. Este proceso desarrollado a lo largo de estos
periodos de cambio hasta llegar al ser humano actual se denomina infancia.
El
escáner de la tomografía computarizada revela que el foramen magnum- el
orificio en el que se inserta la columna vertebral en el cráneo- está
localizado en una posición mucho más anterior que en los simios de la misma
edad dental, lo cual es un dato a favor de la locomoción bípeda como medio de
desplazamiento terrestre. De cintura para abajo el esqueleto de Selam indica
que su locomoción era bípeda, sin embargo de cintura para arriba conserva
rasgos primitivos o ancestrales que sugiere que aún mantenía las habilidades
para trepar a los árboles y desplazarse por ellos balanceándose por las ramas;
esto es interpretado por la longitud y curvatura de las falanges de sus manos.
En los Australopithecus afarensis los brazos y las proporciones corporales
indican considerable potencia muscular, sus brazos son relativamente largos
respecto a piernas. Con respecto a que de la cintura para abajo se parecían más
a los humanos modernos, esto también se evidencia en las rodillas puesto que se
encontró una rótula, aunque más pequeña que la nuestra. Sus pies ya habían
cambiado para sostener el cuerpo así que ya no tenían el pulgar oponible en los
pies - lo que les permite a muchos simios pequeños poder sostenerse de la
madre- en cambio con Selam se ve este cambio que de seguro fue característica
de los homínidos. Esta dependencia mayor de las crías hacia las madres, el
hecho que tuvieran que cargarlos impedía de muchas cosas a la progenitora; lo
cual habría producido un lazo mayor con las parejas e incluso la dependencia de
grupos [9]. Serenesay
Alemseged tiene su hipótesis acerca del origen del bipedismo, aunque no llega a
completar totalmente esta hipótesis como lo podemos ver en este fragmento de su
entrevista concedida a la periodista Kate Wong:
“Creo
que, básicamente, se convirtieron en bípedos mientras vivían en un ambiente
boscoso, cubierto. La sabana podría explicar dos cosas. En realidad, deberíamos
decir pastizales, sabana, porque es un término más complicado. Pero el ambiente
relativamente abierto estaba allí para ser juzgado - ya sea tarde con Homo,
cuando era muy dominante, o sea antes, con los primeros homínidos. Los
homínidos estaban experimentando con todo tipo de ambientes. Pero en algún
momento tenían algunas preferencias. Es muy difícil de hacer, pero sólo si
somos capaces de [identificar] sus preferencias podemos hablar de los
mecanismos detrás de lo que haya desencadenado el bipedismo, lo que desencadenó
megadoncia, lo que desencadenó la expansión del cerebro” [10].
La parte
de la cintura para arriba, dan otras características denominadas “simiescas”.
Los huesos de sus dedos están arqueados y eran tan largos como los de un
chimpancé. Sus omoplatos eran parecidos a los de un gorila joven y tenían una
forma que debió facilitarles trepar, esto parece coincidir con lo que se indica
de los austrolopithecus afarensis, que caminaban sobre dos pies pero pasaban
gran parte de sus vidas en los árboles; aunque esto todavía está en
debate.
La
presencia del hueso hioides causó asombro, ya que este hueso delicado mantiene
la lengua y la laringe en su posición. Probablemente desempeñe un papel
importante en la producción del habla humana y podría ayudar a los
investigadores a comprender mejor la construcción y la evolución del aparato
fonador humano. La forma de este hueso no se conoce en profundidad en especies
de homínidos extintos, es por ello la importancia de la presencia de este hueso
en los restos encontrados, aunque los investigadores dicen que este hueso se
parece más al hueso de otro tipo de primates; lo cual, a la vez, también causa
otro debate con respecto a si se puede considerar como prueba de un antecedente
del habla del humano moderno.
4.
Conclusiones
Sin duda
este hallazgo ha sido una gran oportunidad para descubrir o al menos tener una
mejor idea del proceso de evolución humana. Especialmente ha servido
para confirmar la teoría del bipedismo en austrolopithecus por la presencia de
huesos del pie y de las piernas casi completos, también ha permitido que se
originen nuevas hipótesis acerca del desarrollo biológico del ser humano en su
proceso de aparición, específicamente en el caso de la formación de la infancia
del humano actual. Otro tema relevante, sin duda, es la aparición de conjeturas
a partir de este hueso hioides con respecto a la evolución del habla. El aporte
de este resto no está limitado, puesto que los estudios que se hacen a partir
de ellos son constantes y sin duda tendrán una mayor participación en
adelante.
5. Bibliografía
- BIO MAX.
Curiosos por las ciencias. Testigos del tiempo. Número 24. Pág. 1
- González
Martín A, Rascón Pérez J, Campo Martín M, Cambra-Moo O. (2012). La
evolución de “los niños”: algunas reflexiones sobre el registro fósil infantil
en Paleoantropología. Cadernos do GEEvH
- Jonathan G. Wynn, Zeresenay
Alemseged, Rene Bobe, Denis Geraads, Denne Reed & Diana C. Roman
(2006). Geological and palaeontological context of a Pliocene juvenile hominin
at Dikika, Ethiopia. Nature.
- Marmelada. C. A. (2006). Selam. La niña
australopitecina de Dikika
- Sloan, C.
P. (2006). El hijo del eslabon perdido. National
Geographic, Noviembre, 2 -13
- Wong, Kate (2006). Lucy’s Baby. Entrevista a
Zeresenay Alemseged
- Zeresenay Alemseged, Fred
Spoor, William H. Kimbel, Rene Bobe, Denis Geraads, Denne Reed y Jonathan G.
Wynn (2006). A juvenile early hominin skeleton from Dikika, Ethiopia. Nature
[1] En NATIONAL GEOGRAPHIC en
español. Noviembre de 2006. Vol. 19
[4] Así se explica tras una
comparación con el cerebro de un chimpancé, el de Selam y el de un humano. Se
diría que ya el austrolopithecus afarensis empezaba a tardar en su desarrollo,
es decir ya poseía una etapa que se podría denominar infancia, aunque bastante
corta, el resultado sería el largo proceso de desarrollo del humano actual. En
NATIONAL GEOGRAPHIC en español. Noviembre de 2006. Vol. 19, pág. 13
[5] En BIO MAX.
Curiosos por las ciencias. Testigos del tiempo. Número 24. Pág. 1
[6] Zeresenay Alemseged, Fred
Spoor, William H. Kimbel, Rene Bobe, Denis Geraads, Denne Reed y Jonathan G.
Wynn (2006). A juvenile early hominin skeleton from Dikika, Ethiopia. Nature, pág.206
[7] Los restos de Selam se
encuentran a unos escasos 10 km. de los restos de Lucy
[8] Jonathan G. Wynn, Zeresenay Alemseged, Rene Bobe, Denis Geraads,
Denne Reed & Diana C. Roman (2006). Geological and palaeontological
context of a Pliocene juvenile hominin at Dikika, Ethiopia. Nature. Pag. 1
[9] Sloan, C. P. (2006). El
hijo del eslabon perdido. National Geographic, pág 11.
[10] Wong,
Kate ( 2006). Lucy’s Baby. pag. 4